Ventajas y riesgos de comprar una empresa en crisis o concurso

En el mercado de reestructuraciones (lo que los anglosajones llaman distressed M&A), la línea que separa la jugada maestra del suicidio financiero es extremadamente fina. Si te equivocas, no solo perderás tu inversión inicial, sino que podrías heredar deudas millonarias con Hacienda y la Seguridad Social.

COMPRAR EMPRESAS

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person sitting near table holding newspaper
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Existe una regla no escrita en el mundo de las finanzas corporativas que dice que las mayores fortunas no se forjan en tiempos de bonanza. En el sector de las pymes españolas —especialmente en ese tejido empresarial que factura entre 300.000 € y 3 millones de euros— esta máxima se traduce en una práctica cada vez más habitual: comprar empresa en crisis.

Muchos son los inversores y competidores que buscan "chollos". Ven una fábrica a punto de cerrar o una empresa de servicios asfixiada por las deudas y sus ojos se iluminan pensando en adquirir maquinaria, clientes y licencias por una fracción de su valor real.

En este artículo, vamos a desgranar con la frialdad de un cirujano cuáles son las verdaderas ventajas, los riesgos letales y la estrategia legal correcta para adquirir un negocio que atraviesa turbulencias sin que el barco se hunda contigo dentro.

¿Por qué alguien querría comprar una empresa en crisis?

Si un negocio está perdiendo dinero o está al borde del concurso de acreedores, lo lógico sería huir de él. Sin embargo, para un comprador estratégico o un competidor directo, una empresa en apuros es una mina de oro por tres razones fundamentales.

1. El descuento por "Fuego" (Fire Sale)

Cuando un empresario está contra las cuerdas, sin liquidez para pagar las nóminas del próximo mes, el valor de la empresa ya no se calcula multiplicando su EBITDA. El precio pasa a estar dictado por la urgencia.

Puedes llegar a adquirir activos físicos (maquinaria pesada, vehículos, instalaciones) o intangibles (software propietario, patentes, marcas reconocidas) con descuentos que oscilan entre el 50% y el 80% sobre su valor de mercado.

2. Ahorro masivo de tiempo (Time-to-market)

Imagina que quieres abrir una planta de procesado de alimentos. Comprar el terreno, pedir licencias al Ayuntamiento, pasar las inspecciones de Sanidad, importar la maquinaria, instalarla y contratar al personal te puede llevar fácilmente dos años.

Al adquirir una planta que ya está operando, te saltas esos dos años de burocracia. El tiempo es dinero, y comprar un negocio en funcionamiento, aunque esté en apuros, te posiciona en el mercado desde el día uno.

3. Eliminación de competencia y absorción de cuota

Si tienes una empresa sana y compras a tu competidor en crisis, estás matando dos pájaros de un tiro. Por un lado, sacas a un rival del tablero, lo que te permite dejar de competir en precio y mejorar tus márgenes. Por otro, absorbes su cartera de clientes. Si el negocio fallido facturaba 1 millón de euros, es probable que, al integrarlo en tu estructura saneada, retengas al menos 700.000 € de esa facturación anual casi sin esfuerzo comercial.

Ahora vemos la otra cara de la moneda

Si todo fuera tan bonito, cualquier persona con ahorros se dedicaría a comprar empresas en crisis. A continuación, vemos cuáles son los tres riesgos que pueden llevarte a la ruina si no haces una auditoría exhaustiva.

1. La sucesión de empresa y las deudas laborales

En España, el Artículo 44 del Estatuto de los Trabajadores establece que, si compras un negocio y continúas con la misma actividad, se produce una "sucesión de empresa".

¿Qué significa esto en la práctica? Que te conviertes en responsable solidario de las deudas laborales y de Seguridad Social del dueño anterior. Si la empresa en crisis llevaba seis meses sin pagar a sus empleados o tenía actas de infracción de la Seguridad Social, al comprarla, esas deudas pasan a ser tuyas. Se han visto casos de compradores inexpertos adquirir un taller mecánico por 50.000 € creyendo hacer el negocio de su vida, para recibir al mes siguiente una reclamación de la Seguridad Social por valor de 200.000 €.

2. El abrazo de Hacienda

Al igual que con los trabajadores, la Ley General Tributaria establece supuestos de derivación de responsabilidad. Si compras las acciones o participaciones de una sociedad limitada (S.L.) que debe dinero del IVA o del Impuesto de Sociedades, adquieres la sociedad con todos sus problemas fiscales. Hacienda no perdona, e irá contra la caja de la empresa que acabas de comprar para cobrarse la deuda histórica.

3. Fuga de clientes y talento

Una empresa en crisis huele a miedo, por lo que los proveedores exigirán cobrar por adelantado, los mejores empleados serán los primeros en abandonar el barco y buscar refugio en la competencia, y los clientes clave empezarán a cancelar contratos.

Si tardas demasiado en cerrar la operación y no inyectas confianza y liquidez inmediata desde el minuto uno, cuando por fin tengas las llaves del negocio verás que solo has comprado un cascarón vacío.

¿Y ahora qué?

Llegados a este punto te preguntarás: "Entonces, ¿cómo compran los inversores profesionales sin arruinarse?" El secreto no está en qué compran, sino en cómo lo compran.

Existen dos vías principales para adquirir un negocio en España, y si el negocio tiene problemas, elegir la vía correcta es la diferencia entre el éxito y la quiebra.

Vía 1: Compra de acciones (Share Deal)

Consiste en ir al notario y comprarle al dueño sus participaciones sociales. Si compras el 100% de las acciones de "Muebles García S.L.", compras la mochila entera (entra lo bueno y lo malo). Nunca debes comprar las acciones de una empresa en crisis a menos que tengas un equipo legal brillante y el precio sea simbólico (1 euro).

Vía 2: Compra de la Unidad Productiva (Asset Deal)

Aquí no compras la sociedad "Muebles García S.L.". Lo que haces es comprarle a esa sociedad únicamente los activos que necesitas para trabajar (la marca, la maquinaria, los contratos de alquiler y la lista de clientes), y dejas fuera del acuerdo todas sus deudas bancarias y fiscales.

La forma más segura y blindada de hacer esto en España es adquirir la unidad productiva dentro de un concurso de acreedores. Cuando el juez de lo mercantil aprueba la venta de la unidad productiva a tu favor, un auto judicial "limpia" los activos: el juez dictamina que compras la maquinaria y el negocio libre de cargas bancarias y deudas con proveedores anteriores.

Preguntas que tendrás si vas a adquirir negocios con problemas

¿Heredo las deudas laborales al comprar una empresa en concurso?

Si adquieres la unidad productiva en fase de concurso de acreedores, la ley concursal española te permite "elegir" qué perímetro de trabajadores te quedas. Solo heredarás las obligaciones laborales y de Seguridad Social de los trabajadores que te lleves contigo.

¿Vale la pena comprar una empresa con patrimonio neto negativo?

Comprar las acciones de una empresa en causa de disolución (patrimonio neto negativo) es asumir un riesgo enorme. Solo tiene sentido si tu intención es hacer una ampliación de capital inmediata para sanearla, inyectando liquidez fuerte, o si lo haces a través de la compra selectiva de activos. Nunca pagues un precio alto por las participaciones en este escenario; el valor debe residir en el compromiso de asumir la deuda operativa.

¿Qué pasa si el dueño me oculta deudas y compro la empresa directamente?

Si compras mediante un contrato privado de compraventa de participaciones (Share Deal) y luego aparecen deudas ocultas, tendrás que iniciar un litigio largo y costoso contra el antiguo dueño por "vicios ocultos" o incumplimiento de las R&W (Representaciones y Garantías) del contrato. Por eso, en operaciones de empresas en crisis, parte del precio de compra se suele dejar retenido en una cuenta bloqueada (Escrow) durante uno o dos años para hacer frente a posibles "sorpresas".

La oportunidad exige preparación (¡y un buen radar!)

Comprar una empresa en crisis es lo más parecido a un deporte de riesgo. Requiere estómago, velocidad de ejecución y, sobre todo, un asesoramiento legal y financiero impecable. Si la operación se estructura bien, los retornos de inversión son extraordinarios y, además, salvas el tejido empresarial y los puestos de trabajo que se perderían en una liquidación.

Pero el mayor reto aquí es encontrar las oportunidades a tiempo. Las mejores operaciones se cierran antes de que el concurso de acreedores salga en la prensa y la empresa pierda todo su valor por el pánico de los clientes.

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